El Cluster Català de la Moda (Modacc) organizó el martes 16 de septiembre una sesión online para analizar la situación de las exportaciones del sector textil a EE.UU. tras la aplicación de la política de aranceles de Trump.

Tras de una breve introducción a cargo de David García, Director del Clúster, Jordi Tordera, consultor de ACCIÓ, organismo dependiente de la Generalitat de Cataluña, fue el encargado de desgranar los diferentes contenidos de la sesión.

Jordi Tordera aranceles EE.UU.
Jordi Tordera, consultor de la Oficina Técnica de Barreras a la Internacionalización de ACCIÓ.

Las exportaciones del sector textil catalán a EE.UU., que representan el 1,9% del total, crecieron un 5,1% el primer trimestre de este año y bajaron un 12,3% en el segundo trimestre, precisamente por el contexto arancelario.

En la actualidad, y desde el pasado 7 de agosto, las exportaciones textiles europeas a EE.UU. están sometidas a unos aranceles del 15%. Aquellas empresas europeas con productos con aranceles más altos antes de las negociaciones los mantienen y si eran más bajos, se han situado en ese tope del 15%.

Además, tras los acuerdos, EE.UU. ha decidido eliminar el tratamiento duty free de minimis, por el que los envíos de bajo valor, inferiores a 800 dólares y hasta ahora exentos de impuestos y trámites aduaneros, habrán de pasar ahora por caja e inspección.

El 15% de aranceles para las exportaciones europeas no es un dato tan negativo si se compara con los aranceles impuestos por los EE.UU. a otros países con una tradición de manufacturas textiles. Es el caso de India, donde son del 50%; Brasil (50%); China (30%); Bangladesh y Vietnam (20%), o Camboya (19%).

Minimizar el impacto de los aranceles

Jordi Todera ofreció algunas recomendaciones para tratar de mitigar el impacto de los aranceles. Entre ellas, mencionó desglosar bien en las facturas el valor FOB de la mercancía, que es sobre el que se aplica el impuesto, dejando fuera por ejemplo conceptos como el seguro. También dijo que no sirve hacer pasar la mercancía por un país con menos aranceles, ya que lo que tiene en cuenta la aduana estadounidense es el certificado de origen de la mercancía y no su procedencia. Igualmente, recomendó contratar un seguro para que los tipos de cambio no puedan afectarnos, dadas las dificultades para controlar esta variable.

El consultor catalán apuntó asimismo otros consejos interesantes como los depósitos aduaneros o almacenes autorizados. Especialmente indicados para empresas que manejan cierto nivel de volúmenes, permiten guardar mercancía bajo control aduanero sin pagar ni derechos ni impuestos de forma inmediata. Permite diferir los pagos y controlar el flujo de caja, así como manipular los productos sin pagar, puesto que los aranceles solo se abonan cuando las mercancías salen al mercado interior.

Tordera también se refirió al Régimen de Perfeccionamiento Activo, un régimen de aduanero especial que permite importar mercancías temporalmente para procesarlas o transformarlas en EE.UU. sin pagar derechos ni IVA en el momento de la importación. Si luego se exportan fuera, no se pagan aranceles ni IVA, mientras que si el destino es el mercado interior, los pagos se efectúan solo cuando se libran al consumo.

Más recomendaciones

El consultor de ACCIÓ mencionó además el origen no preferencial de la mercancía para evitar los aranceles. Esto se puede conseguir mediante una transformación sustancial del producto en EE.UU. o realizando procesos que se consideran que confieren el origen allí donde se realizan (como corte, confección, secado…). Igualmente, si un producto contiene materiales de diferentes países, el origen final se considera el del país donde tiene lugar la última transformación importante. En estos procedimientos es clave aportar los certificados de origen correctos.

Otra figura destacada comentada por Jordi Tordera en su exposición fue la Regla de la primera venta. Esta norma aduanera estadounidense calcula los aranceles según el precio pagado en la primera venta de la cadena de suministro. Se aplica cuando existen numerosas ventas antes de que la mercancía llegue a EE.UU. Si se cumplen ciertas condiciones, el valor en la aduana puede ser el precio más bajo (primera venta) y no el final. Un valor inferior en aduana implica menos aranceles a pagar.

Tordera finalizó su intervención recordando las herramientas de apoyo de las administraciones públicas para exportar a EE.UU. Como el Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial del Gobierno de España, dotado con más de 14.000 millones de euros, o el Pla Responem de la Generalitat de Catalunya, con 1.500 millones de euros.

Para más información: https://www.modacc.cat/https://www.accio.gencat.cat/es

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