Los productores europeos de textil/moda pierden competitividad
La pérdida de competitividad se debe sobre todo a los costes energéticos y a las ayudas públicas al sector en los países competidores
02.01.2023.- El sector productivo de textil/moda de la UE está muy preocupado por su pérdida de competitividad. Parece causado por la inacción de las autoridades comunitarias ante la crisis energética y las subvenciones chinas y estadounidenses a sus respectivas industrias. Euratex había solicitado ya en septiembre la adopción de medidas urgentes para paliar las consecuencias de la crisis energética.
Tras la cumbre del Consejo Europeo del 21y 22 de octubre y sus conclusiones sobre las medidas a adoptar (fundamentalmente el documento titulado Cómo ha afectado a los mercados la invasión rusa de Ucrania: respuesta de la UE), el sector textil europeo está todavía más preocupado por su pérdida de competitividad.

Dos factores principales
Los factores que determinan este fuerte declive de nuestra competitividad son dos. En primer lugar, el coste de la energía en Europa, que es más de 6 veces superior al de Estados Unidos, China y los países vecinos. Este factor por sí solo casi ha borrado los argumentos comerciales para producir dentro de la UE.
En la actualidad, muchas empresas textiles y de confección producen con pérdidas netas o han disminuido o abandonado la producción. Las condiciones han empeorado de tal manera que no hay razones comerciales para invertir en Europa o comprar productos producidos o procesados en la UE. Sólo el sentido de responsabilidad de nuestros empresarios hacia la sociedad mantiene en funcionamiento una parte de la producción.
En segundo lugar, mientras la UE se muestra pasiva y extremadamente lenta a la hora de articular una respuesta eficaz a la crisis energética, nuestros principales competidores comerciales (principalmente, China, India y EE.UU.) han desarrollado planes de ayudas estatales a sus industrias nacionales a pesar de no verse directamente afectados por la crisis energética. El último ejemplo es el plan de 369.000 millones de dólares de la Ley estadounidense de Reducción de la Inflación puesta en marcha por la administración Biden.
Los últimos datos comerciales confirman la pérdida de competitividad global: las importaciones a la UE han crecido enormemente en 2022 (+35% en lo que va de año). Ese aumento de las importaciones va en paralelo con la subida del precio del gas natural. Se espera que los precios de la energía sigan siendo altos y volátiles, lo que abrirá la puerta a que las importaciones ganen todavía mayor cuota de mercado en los mercados de la UE.
