Lujo sostenible contra la crisis
| What are you made of?, pregunta WWF a las marcas de lujo |
Bendell asegura que mediante convicciones reales y política efectivas se obtiene credibilidad y no se corre el riesgo de perder la identificación con los consumidores, que buscan en las marcas “un valor ecológico o social añadido”. Según un informe sobre marcas de lujo realizado por Nielsen el pasado año, sólo el 13% de los españoles compran marcas de lujo, cuatro puntos menos que la media europea, y dos tercios piensan que estas marcas tienen un precio sobrevalorado.Además, el buen gobierno, la transparencia y la gestión de riesgos sociales y medioambientales, son valores que los mercados financieros tienen cada vez más en cuenta. “El cliente prefiere cada vez más comprar productos que tengan menor impacto social y medioambiental, por lo que las empresas que quieran sobrevivir, tendrán que buscar la forma de ser sostenibles en el tiempo”, ha explicado.Deeper Luxury, que edita la ONG WWF, analiza la responsabilidad económica, social y medioambiental de las primeras marcas de moda y las ventajas del lujo sostenible, y entre los datos más significativos que da, apuntar que el 53% de los españoles considera los aspectos ecológicos de sus compras y que 9 de cada 10 aseguran que estarían dispuestos a penalizar actitudes corporativas irresponsables dejando de consumir sus productos.Jem Bendell, consultor especializado en sostenibilidad, ha asegurado que el sector de la moda de lujo es uno de los pocos que no se han resentido con la crisis, ya que “algunas empresas han obtenido en el primer trimestre de 2009 incrementos de los beneficios de hasta el 11%”.Durante la presentación del informe, Bendell ha presentado un vídeo en el que se informaba de que para fabricar una pieza de ropa interior se emiten 18 kilogramos de dióxido de carbono, se necesitan miles de litros de agua, se paga a los trabajadores menos de medio penique y se utilizan 20 mililitros de productos tóxicos que causan problemas respiratorios.La huella ecológicaDesde WWF España, su director de conservación, Enrique Segovia, ha pedido a las empresas del lujo y la moda que emprendan el “camino hacia la sostenibilidad” en toda la cadena de producción y distribución, así como una mayor transparencia a la hora de informar a los consumidores sobre el origen de la materia prima de sus productos.Segovia ha aprovechado para recordar que desde los años 70, la biodiversidad en el mundo ha disminuido un 30% y que consumimos un 30% más de lo que la Tierra es capaz de producir y asumir. Este concepto, conocido como “huella ecológica” significa que cada vez el hombre dispone de menor capital natural y que, de seguir así, vivirá mucho peor.“Es preciso incrementar y reforzar los ecosistemas y, al mismo tiempo, disminuir la huella ecológica, reduciendo el consumo de agua, de materias primas, de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) y viviendo de una forma sostenible”, ha recomendado Segovia.El caso españolJunto al de Bendell, se ha presentado también el estudio Una mirada al escaparate español, realizado por Lifestyle 3.0 Consulting y que analiza cómo las marcas líderes del sector español han comenzado a incorporar prácticas de sostenibilidad.Entre las apuestas de la moda española, subraya la iniciativa de la Cibeles Madrid Fashion Week, que establece un mínimo de 18 como índice masa corporal para las modelos que desfilan, y que demuestra que la industria se toma en serio su influencia en patrones de conducta. Por otro lado, entre los diseñadores españoles que siempre utilizan materias naturales, cita a Adolfo Domínguez, Davidelfín o Ágatha Ruiz de la Prada.Por último, subraya que más de una decena de empresas textiles han recibido el sello Made in Green, que garantiza que sus productos han sido fabricados con ausencia de sustancias nocivas y que se ha respetado el medio ambiente y los derechos de los trabajadores.La responsable de este estudio, Antonio Díez-Aja, afirma que el sector de la moda ha sido tardío en responder a la demanda social de la sostenibilidad, pero también que algunas empresas ya están dando pasos en este sentido. También indica que el actual contexto de crisis económica va a ser “un revulsivo” que dará lugar a un “nuevo paradigma” donde los límites vendrán marcados por la sostenibilidad y la ética.En este sentido, ha apuntado que esta nueva estrategia deberá superar la fase comunicativa de usar la sostenibilidad como herramienta de márketing con el objetivo de evitar lo que ha definido como “ecofatiga” o cansancio de los ecológico por parte del consumidor. De todos modos, reconoce que “la sostenibilidad que no se comunica no tiene valor”.