La transición hacia energía renovables reduce significativamente el impacto climático en la producción de poliéster, según un estudio reciente de Textile Exchange. La dependencia de redes eléctricas basadas en carbón lo incrementa, reforzando la necesidad de mejorar la transparencia en la cadena de suministro.

Un nuevo análisis del ciclo de vida (Life Cycle Assessment, en inglés) realizado por Textile Exchange y SCS Consulting Services identifica el consumo de electricidad como factor determinante del impacto ambiental en la producción de poliéster.

La investigación aporta nuevos datos públicos sobre el poliéster reciclado en China, Europa y Estados Unidos.

Inspirado en un estudio anterior de SCS realizado para Naciones Unidas, que puso de manifiesto las deficiencias existentes, este nuevo trabajo proporciona datos actualizados para mejorar la fiabilidad de los estudios de LCA, tanto para el poliéster virgen como para el reciclado.

El informe se ha realizado de acuerdo con las normas ISO 14044 y con los requisitos del Índice de Sostenibilidad de Materiales de Higg.

Nuevos datos sobre el poliéster

Entre los nuevos datos, destaca información sobre la producción de PET virgen (fundido, en astillas y fibra discontinua) en el sudeste asiático.

Sus autores recopilaron datos primarios de siete instalaciones entre 2022 y 2024, pero hasta ahora no han terminado su evaluación. Proceden de tres actividades de reciclaje químico, otras tres de reciclaje termomecánico y una de producción de PET virgen.

El informe revela que la transición a una energía renovable puede reducir su impacto climático. La dependencia de redes eléctricas con alto consumo de carbón, en cambio, puede incrementarlo. Lo han realizado y publicado en respuesta a las persistentes deficiencias en los datos ambientales del poliéster, la fibra más utilizada en el mundo.

La investigación aporta nuevos datos públicos sobre el poliéster virgen producido en el sudeste asiático y sobre la producción de poliéster reciclado en China, Europa y Estados Unidos.

Beth Jensen, directora de impacto de Textile Exchange, ha declarado: «este estudio supone una actualización significativa de los datos existentes sobre el ciclo de vida del poliéster y profundiza nuestra comprensión de los impactos de su uso en el sector textil, moda y confección. Al abordar las lagunas de datos conocidas para el poliéster virgen y para el reciclado, e identificar las principales áreas de impacto, crea una base más sólida para tomar decisiones que apoyen la transición hacia sistemas de producción más sostenibles«.

Conclusiones de la investigación

Ningún método de reciclaje es la solución definitiva. El reciclaje termomecánico suele requerir menos recursos, pero necesita ingredientes limpios y de alta calidad. El químico puede gestionar residuos más complejos, pero requiere más energía y productos químicos.

El estudio indica que la ampliación de la circularidad requerirá múltiples enfoques. El reciclaje posconsumo se ve limitado por la clasificación de los residuos. Señala la necesidad de mejorar su clasificación y su preprocesamiento. Destaca que el reciclaje químico a escala comercial aún se centra principalmente en residuos posindustriales debido a las dificultades logísticas y de clasificación de los postconsumo.

El transporte también es crucial. Las distancias de recogida de residuos textiles pueden afectar significativamente al medio ambiente. Esto convierte el abastecimiento local en una forma práctica de reducir el impacto.

Para más información: https://textileexchange.org/

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