La TRA teme un posible colapso del sector del reciclaje textil
La Asociación británica de Reciclaje Textil (TRA) considera que la moda rápida está desbordando al sector, sin que sus prendas tengan un valor económico que justifique el reciclaje.
Dawn Dungate, presidente de la Asociación británica de Reciclaje Textil (TRA), ha difundido una advertencia sobre el posible colapso del sector industrial del reciclaje textil. Se apoya para ello en los problemas que afectan al mercado textil mundial.

Por un lado, considera las empresas procesadoras están al límite de su capacidad. Temen no poder seguir recogiendo los productos, como prendas y textil hogar, en los bancos textiles comunitarios, los centros de reciclaje o incluso las tiendas benéficas.
El presidente ha declarado que algunos países no pueden pagar esos artículos debido a tipos de cambio desfavorables, disturbios políticos o retrasos en la obtención de productos. Esto ha obligado a las plantas recicladoras británicas a conservar el material textil recibido. Esta situación se ha producido ya en el pasado, pero a medida que la moda rápida ha crecido, también lo han hecho las cantidades almacenadas, dejando menos espacio para almacenar los artículos antes de clasificarlos.
La TRA anticipa que más naciones europeas podrían dejar de clasificar los textiles porque encuentran los mismos problemas que existen en Reino Unido. Carecen de la posibilidad de dar salida a sus productos.
El aumento de textiles de baja calidad en el reciclaje, provocado por el auge desmedido de la moda rápida, ha aumentado los costes operativos y reducido los precios de la mercancía reciclada. A menudo, simplemente no compensa hacerlo porque ni siquiera cubre costes, debido a su baja calidad.
La contrapartida de la moda rápida
Dungate ha afirmado que «para compensar esta situación habría que reunir y combinar el exceso de textiles de moda rápida. Se haga lo que se haga, sin embargo, esta actividad no podrá producir ningún beneficio para los recicladores«.
Según la TRA, el mercado de textiles usados del Reino Unido vale más de mil millones de libras esterlinas al año. Sus problemas repercutirán en los gobiernos locales, las organizaciones benéficas y las empresas de embalaje y envío.
Otro elemento que ha agravado la situación son los ataques a los buques en el mar Rojo, que han obstaculizado el comercio internacional y aumentado significativamente los costes de los comerciantes textiles. La tensión afecta también a las finanzas del sector, debido a los crecientes impuestos de los mercados asiáticos y africanos, y a la creciente presión para restringir las exportaciones de ropa usada. Los países emergentes tienen problemas para recibirla porque afecta negativamente a su propio sector confeccionista.

Según la TRA, el gobierno británico debería imponer regulaciones industriales e implementar una responsabilidad ampliada del productor. Este es un tema ya contemplado por las autoridades europeas, que desean que las marcas se preocupen por y financien el reciclaje de sus artículos ya usados. Su implementación, sin embargo, topa con muchas dificultades. La mayoría de las marcas no están dispuestas a responsabilizarse de esta etapa final de la vida de sus artículos.
El reciclaje textil en la historia
TRA es la asociación británica que reúne a las empresas que se dedican a la recogida de textiles usados, a su clasificación, su procesamiento y su exportación. Desde hace años forma parte de la división de textiles del Bureau of International Recycling (BIR), fundado en 1948 y que reúne a esos sectores de más de 50 países. En estos momentos, uno de sus principales batallas es solventar las amenazas a la exportación de artículos reciclados.
Aunque la sociedad actual está abordando el reciclaje textil con especial énfasis en estos momentos, hemos analizado diferentes fuentes británicas que nos recuerdan que constituye una tradición secular e incluso milenaria. Ya lo practicaban las legiones romanas, que delegaban en sus esclavos cristianos la recogida y reciclaje de las prendas ya desgastadas por el uso para darles una nueva vida. En Gran Bretaña, por otro lado, ha existido desde hace bastantes siglos el rag-and-bone people, que se movía en las grandes ciudades o viajaba por los pueblos para recoger artículos usados de todo tipo -entre ellos, los textiles- para arreglarlos y revenderlos. Actualmente, ese papel corresponde básicamente a las charity shops, de las que existen casi 10.000 en todo el país.
Para más información: https://www.textilerecyclingassociation.org/
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