En España se producen alrededor de 20.000 toneladas de lana cada año, una cifra a la baja que acumula años de descenso. Con una larga historia en la industria nacional, hoy la lana española está en peligro de extinción. Voces expertas exponen la problemática y abogan por revertir la situación.

Desde la moda hasta el pastoreo tradicional, pasando por las políticas públicas y la artesanía textil. España se une para poner freno a la caída en la producción de lana en el país. Una producción heredera de una tradición ganadera, que en el pasado definió la identidad del sector. Sin embargo, hoy la lana española corre peligro: no solo por la progresiva rotura de la cadena de valor y la pérdida de la ganadería ovina extensiva, sino también porque en torno al 60% de la producción se destina a la exportación.

Herd of sheep on mountain farm close up. Animal photography

Mercedes Rodríguez Sánchez, subdirectora y profesora en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM) de la Universidad Politécnica de Madrid, habló del tema en el foro ‘Circular III: Encuentros de Moda Circular y Sostenible‘. «España posee una de las tradiciones ganaderas y textiles más antiguas de Europa. La lana es un material con propiedades extraordinarias: es renovable, circular, sostenible, biodegradable y termorreguladora. Además, tiene un enorme potencial para la artesanía contemporánea, la vinculación con el diseño y, en general, con la bioeconomía rural«.

El encuentro Circular III se celebró el 29 de noviembre en el Museo del Traje de Madrid, organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio de Cultura y Moda re-.

Jornada de moda circular y sostenible Circular III, en el Museo del Traje de Madrid. (Imagen: Javier Rodríguez Valeira)
Jornada de moda circular y sostenible Circular III, en el Museo del Traje de Madrid. (Imagen: Javier Rodríguez Valeira)

A pesar de las ventajas que ofrece la lana, «nunca en la historia de España ha estado en una situación tan crítica y negativa«. Son palabras de Luis Calderón Nájera, presidente de la Mesa Nacional de la Lana. Una iniciativa pública impulsada por el Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia), del que Calderón es alcalde. El objetivo del proyecto es liderar la búsqueda de soluciones y crear la futura hoja de ruta que ponga en común a sectores como la ganadería, la industria de transformación para la producción textil u otros usos, como la bioconstrucción o la agricultura.

Falta de expertos y compromiso

Actualmente, en España quedan solo tres lavaderos que tratan esta lana, ubicados precisamente en Paredes de Nava, en Villalón de Campos (Valladolid) y Mota del Cuervo (Cuenca). Según los expertos, la crisis se agrava, ya que la mayoría de esta lana, tras ser procesada en España, se destina a la exportación. Por lo tanto, no entra en el circuito del consumo textil español.

El resultado directo de esta falta de demanda nacional es que al ganadero a menudo le cuesta más «esquilar y transportar la lana que el precio que reciben por el producto«. Así lo explicó Fernando García Dory, fundador de Inland y de la Escuela de Pastoreo ‘Campo Adentro’. «Hoy en día, tienes que empezar a contar con que la lana que produzcas es casi una especie de subproducto, más bien un residuo a tratar o del que deshacerse«. A ello se suma el coste del esquileo, una tarea compleja que requiere profesionales externos, cada vez menos habituales.

"No se entiende el valor económico que tiene la lana, pero tampoco su valor cultural, social y ecosistémico".

La diseñadora y educadora Adriana Cagigas subrayó que la mayor dificultad es la percepción del consumidor. «No se entiende el valor económico que tiene la lana, pero tampoco su valor cultural, social y ecosistémico«. Es por ello que Calderón impulsa un marco estratégico legal que favorezca la prevalencia de fibras naturales nacionales, frente a otras fibras textiles no sostenibles ni circulares. Asimismo, se apuntó a la necesidad de una campaña pública que recupere el valor de la lana para los consumidores. Seguiría así el modelo de otros sectores, como el enológico o el agroalimentario. Se busca impulsar el consumo de proximidad, a través de la creación de una marca distintiva de la calidad de la lana española, que pueda seguir el ejemplo de modelos como el cashmere o el mohair.

Ábbatte y Wool4Life, casos de éxito

Al mismo tiempo que se han puesto en marcha proyectos para incentivar la ganadería de ovino, surgen diversas iniciativas que buscan revalorizar la lana y recuperar la circularidad. Cagigas forma parte del proyecto Wool4Life, que busca revitalizarla desde la investigación y el diseño. Hereda la tradición de más de cien años de la familia Cobo en el lavadero de Mota del Cuervo (Cuenca). La clave del proyecto es su labor pedagógica e investigación. «Nuestra idea es investigar todas sus posibilidades desde la parte más experimental y funcional. Queremos ver hasta dónde podemos revalorizar nuestro territorio«.

Por otro lado, Camila Lanzas, diseñadora y cofundadora de Ábbatte, explicó su proyecto, que aborda la innovación desde la artesanía contemporánea. El taller está asentado sobre las ruinas de un antiguo monasterio en Collado Hermoso (Segovia). Lanzas indicó la dificultad de que «el cliente final entienda el valor de este material». La iniciativa apuesta por la sostenibilidad a través de la longevidad del producto, dado que se teje en telares manuales. «Hacemos prendas heredables. ¿Qué hay más sostenible que una pieza que dura muchos años y puede transmitirse de una generación a otra?«

Para más información: https://www.cultura.gob.es/mtraje/

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