La necesidad de contar con un sector fuerte en el que se den la mano el diseño, la industria y la empresa, la importancia del marketing, y la creación de instrumentos que permitan la formación de los jóvenes profesionales de la moda, fueron algunos de los aspectos destacados por Jesús del Pozo, durante su participación ayer en la sede del Citta, en Córdoba.Tras el visionado de dos de sus colecciones, Del Pozo respondió a un amplio abanico de preguntas de los alumnos, en las que el diseñador madrileño ofreció su particular visión sobre su manera de concebir la moda, una profesión que, como confesó, “no se enseña, se aprende”. En este sentido, destacó las facilidades que ahora tienen los jóvenes diseñadores al contar con iniciativas como la Cátedra Elio Berhanyer o la propia Fundación Jesús del Pozo, en las que pueden formarse y ampliar sus conocimientos sobre un sector, que para Del Pozo, “siempre ha contado en España con buenos diseñadores, faltando por el contrario proyectos empresariales y apoyo financiero”.El diseñador madrileño definió su empresa como un “gran laboratorio, donde se hace el diseño y el prototipo”, pero que externaliza el proceso de fabricación y comercialización. En relación a la producción globalizada y una posible pérdida de calidad, Jesús del Pozo puntualizó que si la producción es buena, “la calidad lo es también”, y recordó el necesario equilibro que ha de existir en todo el proceso, “ya que no podemos vender 10.000 trajes confeccionados con tela de 3.000 euros el metro”.Por otra parte, Del Pozo puso de manifiesto el papel destacado que juega el marketing en el sector de la moda, y señaló que hoy día, “tiene más éxito un mal producto con un buen proyecto que un buen producto con un mal proyecto”, de ahí que catalogará como “fundamental” la aplicación de políticas de marketing en las empresas del sector.En cuanto a los materiales empleados en sus creaciones, Jesús del Pozo reconoció las manipulaciones que, en sus primeros años, realizaba a las telas con las que luego confeccionaba sus trajes. Aseguró que su tejido preferido es el lino, sin olvidar las enormes posibilidades que presenta el algodón. Igualmente hizo mención a su gusto por telas con apariencia “usada”, así como por la utilización de colores no puros, sino muy elaborados, muy matizados, siendo ésta una de las señas de identidad de sus colecciones.En el terreno personal, el diseñador madrileño confesó no haber sacrificado su vida personal por su profesión y haber intentado siempre divertirse en su trabajo, “aunque a veces tienes que hacer cosas que no te gustan”, insistiendo en la necesidad de ser constante en el trabajo, de ahí que recordara a los alumnos de la Cátedra que “sin trabajo no hay éxito, y si luego éste no llega, no pasa nada”.En cuanto a sus fuentes de inspiración, Del Pozo hizo mención a Balenciaga y Dior, como sus dos “grandes maestros y principal fuente de inspiración”, apuntando por otra parte que al ser un gran aficionado al ballet, la ópera y la pintura, “sin darme cuenta afloran a la hora de crear”.La programación de la tercera edición de la Cátedra Elio Berhanyer continuará el próximo jueves 11 de junio, con la clase sobre la teoría de los tejidos y los muestrarios que impartirá, en las Antiguas Lonjas Municipales de Córdoba, un técnico de AITEX.

Jesús del Pozo, en el centro, junto a Elio Berhanyer