La nueva colección de Desigual ficha a la firma berlinesa Ottolinger para reinventar el archivo histórico de la marca barcelonesa. La línea se ha presentado con una campaña satírica que expone los problemas sociales en la ciudad de Barcelona, no exenta de polémica.

Desigual presenta su nueva colaboración con la firma berlinesa Ottolinger, fundada por las diseñadoras Christa Bösch y Cosima Gadient, en una colección de edición limitada que transforma piezas de archivo de la marca española en propuestas premium confeccionadas artesanalmente en Barcelona.

La marca aborda con un tono irónico y satírico temas como la gentrificación, el exceso de turismo, los robos y las molestias cotidianas que se padecen en Barcelona.

Esta alianza creativa fusiona el lenguaje deconstructivo de Ottolinger con el universo gráfico y colorista de Desigual, dando lugar a una reinterpretación contemporánea de su identidad. La colaboración nace de una afinidad creativa que se ha ido gestando durante años. Ottolinger, conocida por su enfoque experimental, recurre frecuentemente al mercado de segunda mano para adquirir prendas vintage de marcas como Desigual, desmontándolas y reconstruyéndolas dentro de su propio universo. Este proceso de fascinación por los estampados y la identidad visual se convierte ahora en el punto de partida para una colección que respeta el diseño original, pero que apuesta por la experimentación y la artesanía como motores de innovación.

Lejos de entender el archivo como un simple depósito del pasado, Ottolinger lo convierte en materia prima para la creación. Las diseñadoras seleccionaron personalmente prendas deadstock del archivo de Desigual en Barcelona, valorando colores, estampados y calidades, para trasladarlas a su atelier.

El alma de ambas firmas

La colección resulta en un diálogo entre dos universos creativos a través del color. La paleta combina tonos vibrantes como naranjas, rojos y verdes con la visión más sobria y oscura de Ottolinger, dominada por marrones, negros y burdeos. Los estampados, extraídos directamente del archivo, son descompuestos capa a capa para aislar elementos gráficos y patrones, que luego se recomponen en nuevas composiciones que mantienen el ADN de la marca desde una mirada fresca y radical.

En términos de forma, la colección equilibra volumen, ligereza y deconstrucción, alternando piezas de gran presencia escultórica con siluetas fluidas y ligeras. Destacan prendas como un vestido maxi de construcción arquitectónica, un bolero ultracorto y prendas fluidas confeccionadas en mesh. El patchwork, que mezcla texturas y patrones, recorre toda la colección, mientras que detalles como botones visibles, cremalleras expuestas y acabados deliberadamente imperfectos refuerzan el lenguaje deconstructivo que define cada pieza.

Desigual sitúa a Barcelona en el centro en su colaboración con Ottolinger, con polémica incluida

Circularidad y singularidad

El núcleo más exclusivo de la colección fue desarrollado junto al atelier de Desigual en Barcelona, donde cada prenda fue desmontada y reconstruida. Este proceso manual, que prioriza la reutilización de materiales, da lugar a piezas producidas en cantidades limitadas, reflejando una aproximación consciente y sostenible a la producción. La prenda más especial es un vestido largo confeccionado a partir de ocho pantalones, del que solo existen cinco unidades en todo el mundo.

Más allá de las prendas, la deconstrucción también se trasladó al desarrollo gráfico de la colección. No reproduce el archivo, sino que lo transforma, convirtiendo el pasado en un punto de partida para nuevas formas de creación. Desigual designed by Ottolinger representa, así, el encuentro de dos marcas que entienden la moda como un proceso constante de transformación.

Barcelona, esencia de Desigual y centro de la polémica

Para promocionar su nueva colección, Desigual ha estrenado una campaña en redes sociales rodada en Barcelona y que sitúa a la ciudad en el centro. El vídeo, que pretendía ser humorístico, ha situado a la marca en el ojo del huracán, acusada de legitimar el incivismo de algunos turistas y de banalizar problemas sociales sensibles que afectan a los vecinos de la ciudad.

La marca aborda con un tono irónico y satírico temas como la gentrificación, el exceso de turismo, los robos y las molestias cotidianas que padecen los barceloneses, como los atascos o la sobrepoblación de palomas. Sin embargo, muchos consumidores han considerado que la marca ha cruzado una línea al convertir estos problemas en motivo de burla.

Las críticas se han centrado en que el anuncio parece justificar comportamientos incívicos de turistas que contribuyen a la saturación y a la degradación del espacio público, en lugar de fomentar una reflexión crítica sobre estas problemáticas. En este sentido, Desigual se ha justificado alegando que su objetivo era precisamente divulgar sobre estos temas conflictivos en clave satírica. La marca no ha confirmado si retirará o modificará el contenido.

Para más información: https://www.desigual.com/es_ES/desigual-x-ottolinger/

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