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Gap compra la start-up tecnológica Drapr para hacer un fit virtual en 3D


Con Drapr, Gap consigue una tecnología -Virtual Try On Tool- para que sus clientes se prueben las prendas virtualmente en 3D

03.09.2021.- Gap ha comprado la start-up tecnológica Drapr. Cuenta con una tecnología –Virtual Try-On tool– que permite a los compradores de confección crear avatars 3D para probarse las prendas antes de comprarlas. Su solución está pensada para ayudarles a acertar en su elección, aumentar las ventas y reducir el número de devoluciones. 

Sally Gilligan, responsable de transformación y crecimiento de Gap, ha explicado así la situación: los problemas de caída de las prendas constituyen el mayor problema en la venta on line de prendas. Drapr ha demostrado que su solución ayuda a los compradores a acertar en su compra. Ayudará a Gap a mejorar la experiencia de compra de sus clientes y acelerar su transformación digital.

Gap, Drapr

Nancy Green, presidente y CEO de Old Navy –una de las marcas del grupo Gap- ha añadido: con el lanzamiento de la solución Bodequality reinventamos el proceso de tallaje en nuestra marca. Dio a las mujeres mayor confianza en sus prendas, fuese cual fuese su talla. Ahora, la tecnología de Drapr nos ayudará a seguir por este camino y ofrecer una experiencia de compra más personalizada porque su solución permite al comprador ver cómo le quedará la prenda que está considerando. 

Recientemente, Gap ha informado que comenzará a usar los estándares de Jean Redesign, elaborados por la Fundación Ellen MacArthur, para fabricar sus tejanos.

El sueño de tres emprendedores 

Drapr fue fundada por David Pastewka –su actual CEO-, Will Drevno y Richard Berwick, que habían trabajado en tecnologías 3D durante más de una década con el apoyo de Boost VC y Berkeley SkyDeck. 

El propio David asegura que la mayoría de los compradores ni siquiera conoce sus medidas exactas. Buscan un tipo de prenda que les caiga bien pero que no se puede definir solo con unas cifras. Nuestra solución se ha demostrado efectiva y estamos entusiasmados con el impacto que podemos tener a partir de ahora, formando parte de Gap.

El acuerdo fue gestionado por la Strategic Growth Office de Gap, liderada por la mencionada Gilligan. Es la unidad encargada de preocuparse por el futuro de la empresa. Una de sus actividades principales es buscar inversiones que alimenten su crecimiento de la empresa y sus nuevas capacidades. 

Otro de los recientes trabajos de esta oficina ha sido contribuir a la financiación de Obé Fitness, una plataforma digital de fitness que quiere acercar el entretenimiento, la cultura pop y el diseño a este sector. Se plasmará en la nueva plataforma comunitaria de Athleta Well, otra de las marcas del grupo Gap.

Drapr ha detectado los problemas en el mercado

 El tallaje y la caída de las prendas es el principal problema con el que se encuentran las marcas de moda y sus clientes. Muchas veces reducen las ventas, especialmente en plataformas digitales. Los vendedores se ven obligados, además, a soportar el coste de los envíos y de las posibles devoluciones. Recientemente, Drapr entrevistó a un grupo de clientes para averiguar los motivos de su insatisfacción. Los principales fueron los que mencionamos a continuación.

  • – El cliente nunca ha comprado prendas de la marca que está consultando y, por lo tanto, no conoce su sistema de tallaje. En una tienda física eso se resuelve con el probador, pero ¿qué hacemos cuando la compra es online?

  • – El posible cliente está aumentando de peso y, por lo tanto, de medidas. Normalmente, desea disimularlo con un tallaje más ancho de lo normal.

  • – O está perdiendo peso. Aunque sea poco, puede suponer una gran diferencia en la talla. Como en otras situaciones, esto genera inseguridad respecto a la talla.

  • – El cliente va con asiduidad al gimnasio. Su entrenamiento modifica su cuerpo. Aunque sea poco, eso condiciona también el tallaje.

  • – No logra anticipar su peso y sus medidas corporales futuras, lo cual de nuevo provoca inseguridad. ¿Cuánto tiempo le caerá bien la chaqueta que está comprando?

  • – Sabe qué talla desea, pero no sabe si es la mejor. El vendedor no debe asegurarse solo de que el comprador salga de la tienda con una prenda que no vaya a devolver. Debe ser, además, una prenda que le guste y que pueda volver a comprar en el futuro.

  • – Su talla no está disponible en la tienda. Esto equivale prácticamente a perder la venta. Con la tecnología de Drapr, la tienda puede proponerle otras tallas que también le hagan feliz.

Gap, Drapr

Problemas reales del mercado: del 8 al 15

  • – No sabe cómo cambia el sistema de tallas en los diferentes productos. Por lo tanto, en cada nueva compra se comporta como un cliente nuevo, inseguro de su elección.

  • – El vendedor puede cambiar sus proveedores, con los cambios que eso supone. A menudo no hay ninguna coherencia entre los tallajes de las diferentes marcas, lo cual provoca inseguridad entre los compradores.

  • – El comprador no entiende las diferencias existentes entre las tallas. ¿Una talla mayor, por ejemplo, es más larga o más ancha que la anterior? A menudo, el cliente se encuentra solo con tres variantes de la misma prenda (S,M y L), pero esta información resulta tremendamente insuficiente.

  • – Un buen tallaje no es sinónimo de una buena caída de la prenda. El comprador no quiere saber la talla de una prenda. Quiere saber si le caerá bien.

  • – Simplemente no recuerda su talla y no está en casa para comprobarlo. Esto arruina la venta, aunque el detallista haya invertido mucho dinero en promocionar sus artículos.

  • – Ha tenido una mala experiencia con el tallaje en el pasado –aunque le hubiesen dado todas las facilidades para cambiar su compra- y por lo tanto no quieren volver a comprar online. El Virtual Try On puede cambiar esta situación.

  • – A veces la política sobre las devoluciones es complicada e impide devolver una prenda. Los clientes quieren comprar cada vez más online, sobre todo porque los envíos son rápidos y gratuitos, y las devoluciones también.

  • – El cliente compra para otra persona. Si ya resulta difícil encontrar prendas que la caigan bien a uno, ¡imagínese lo difícil que es si compramos para otra persona!