Tras una semana de rumores y comentarios, Everlane ha confirmado su venta al minorista chino de moda Shein, cuyo modelo de negocio basado en el ultra fast fashion ha sido severamente criticado, así como este movimiento empresarial. Everlane ha sido durante años emblema de la moda sostenible y su venta a Shein ha causado sorpresa e indignación entre sus consumidores.

Everlane ha confirmado que ha alcanzado un acuerdo para pasar a ser propiedad del grupo de moda low cost Shein, tal y como avanzaron la semana pasada varios medios.

Shein ha adquirido la marca Everlane por unos 100 millones de dólares al grupo L Catterton, vinculado a la moda de lujo.

La buena reputación de Everlane, basada en la sostenibilidad y su transparencia en la cadena de suministro, no ha pasado inadvertida para Shein. Sin embargo, al conocerse su nueva propiedad, la noticia ha causado un fuerte desengaño entre los consumidores. Muchos de ellos afirman haber dejado de confiar en la marca estadounidense.

A pesar de esta disparidad de opiniones, la compra de Everlane por Shein dota al minorista chino de mayor prestigio y lo acerca al compromiso con la sostenibilidad y el bienestar del planeta. Por su parte, y según las declaraciones de Alfred Chang, CEO de Everlane, la firma de moda sostenible se beneficiará del alcance global del gigante del comercio electrónico. Asimismo, Chang subrayó que la enseña «mantendrá sus compromisos de sostenibilidad» bajo el nuevo liderazgo de Shein.

El comunicado de la marca estadounidense no ha revelado el importe de la transacción. Varios medios económicos han apuntado a la cantidad de 100 millones de dólares, tal y como avanzó el medio Puck News al desvelar la información. Desde 2020, Everlane era propiedad del fondo inversor L Catterton, vinculado al grupo francés de lujo LVMH. El importe abonado por Shein está lejos de los 550 millones de dólares que L Catterton desembolsó en su momento por la marca.

Everlane: ¿Es posible una moda ética?

Durante los últimos cinco años, Everlane ha vivido una transformación drástica, pasando de ser una de las marcas de moda sostenible más valoradas a sufrir una fuerte crisis de rentabilidad, que culmina con su venta a Shein.

La trayectoria comercial de la marca muestra un estancamiento en sus ingresos y un problema crónico de deuda. En 2021, empezó a acusar los altos costes de captación de clientes online. El fundador, Michael Preysman, anunció su salida como CEO a finales de ese año.

En 2022 la facturación cayó un 3%. Para mantener el inventario a flote ante la inflación y los problemas en la cadena de suministro, recurrió a créditos millonarios. Al año siguiente, aplicó una fuerte reestructuración, despidió al 9% de su plantilla y redujo los descuentos promocionales. Esto dio como resultado el ejercicio más rentable de su historia, con un EBITDA de 8 millones de dólares, aunque sus ingresos se estancaron en unos 200 millones.

En 2024, los esfuerzos por reposicionarse hacia el lujo limpio y estabilizar los márgenes no bastaron. El negocio seguía sin generar suficiente retorno para cubrir la deuda acumulada. Los ingresos empezaron a retroceder lentamente hacia los 160-170 millones de dólares.

Antes de su compra por parte de Shein, Everlane enfrentaba una deuda de unos 90 millones de dólares.

Para más información: https://puck.news/

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