La organización Secondary Materials and Recycled Textiles Association (SMART) alerta de que clasificar a las prendas usadas como residuo reduce sus oportunidades en el sector del reciclaje.

SMART (Secondary Materials & Recycled Textiles Association) ha manifestado su preocupación por la reclasificación que propone la Unión Europea de las prendas y el textil usado como «hazardous waste» (residuos tóxicos). La entidad asegura que esta clasificación podría poner en peligro el incipiente sistema europeo de textil circular. En España, Humana publicó ya en 2024 un manifiesto en el mismo sentido.

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La reutilización de textiles de segunda mano reduce su impacto ambiental al mantener las prendas más tiempo en circulación.

En su reciente presentación al Convenio de Basilea y al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), SMART ha insistido que «el sistema actual gestiona eficazmente los materiales mediante su reutilización y reciclaje, a la vez que genera millones de empleos y reduce el envío de textiles a vertederos«.

Jessica Franken, directora de asuntos gubernamentales de la organización, ha ido más lejos. «Los textiles usados ​​no son residuos. Constituyen la columna vertebral de la economía circular. Si clasificamos la ropa de segunda mano como tóxica o residuo, corremos el riesgo de destruir un sistema que ya genera un impacto ambiental y social real a gran escala«.

Es cierto que desde hace tiempo existe cierta prevención ante la circulación de textiles usados por motivos sanitarios y también porque puede provocar alteraciones en los mercados de la moda. Varios países emergentes han prohibido ya su importación desde países más desarrollados. Pero existe una enorme distancia entre esto y su consideración como residuos peligrosos de manera simplificada.

Carta de SMART al PNUMA

En su carta al PNUMA, SMART afirma que «las propuestas para regular los textiles como residuos en el marco del Convenio de Basilea se basan en datos inexactos o incompletos. Los estudios realizados muestran que los artículos inutilizables representan solo una pequeña fracción de los textiles usados«.

El comercio de prendas de segunda mano impulsa la estabilidad económica en países receptores en África, América Latina, Asia e incluso Europa. Genera millones de empleos, fomenta las pymes, ofrece artículos de precio asequible y contribuye a la economía de países emergentes. Las nuevas restricciones podrían provocar efectos negativos en estas economías.

La reutilización de textiles de segunda mano, además, reduce el impacto ambiental al mantener las prendas en circulación.

SMART insiste en que los textiles de segunda mano no cumplen los criterios de residuos tóxicos ni peligrosos. La asociación advierte que imponer regulaciones desarrolladas por países desarrollados a países de bajos ingresos puede resultar en un «colonialismo político«, que socavaría la toma de decisiones locales y podría desviar su comercio hacia canales no regulados.

Además, añaden que los residuos textiles no pueden equipararse con los residuos plásticos, ya que están diseñados para la reutilización y el reciclaje, no para un solo uso. «Es cierto que hay que abordar la contaminación por microfibras, pero eso hay que hacerlo a través del diseño de productos y de la responsabilidad del productor, no mediante restricciones comerciales«.

Etiquetado de residuos textiles

SMART ha instado al PNUMA y al Convenio de Basilea a distinguir claramente entre productos reutilizables y residuos.

Exige el reconocimiento de los distintos flujos de reutilización y reciclaje de textiles para mantener un comercio circular legítimo. Así, solicita el rechazo de las propuestas para clasificar los textiles de segunda mano como residuos tóxicos, con las consecuencias que esto tendría.

El nuevo plan de acción de ReHubs tiene en cuenta seis palancas estratégicas para la circularidad textil.

En su lugar, SMART recomienda centrar los esfuerzos regulatorios en las causas subyacentes, como la sobreproducción y la moda rápida, mediante políticas de Responsabilidad Ampliada del Productor dirigidas a las fuentes de residuos textiles.

El mes pasado, una coalición global de líderes de la industria, legisladores y académicos instó al PNUMA a mejorar la transparencia, garantizar la integridad de los datos y fomentar la inclusión en su investigación sobre la ropa usada y la circularidad textil.

Con este motivo, SMART ha recordado a los interesados -sobre todo, profesionales del sector del reciclaje textil- que su próxima Convención Anual se celebrará en Amberes (Bélgica) del 20 al 22 de abril de 2026.

Para más información: https://www.smartasn.org/

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