¿Qué recorrido sigue la ropa de segunda mano? De Suecia a Kenia con Humana
A petición de Humana, Suecia ha estudiado el recorrido de las prendas de segunda mano donadas, dónde acaba toda esta ropa y la cadena de valor de estos envíos de ropa desechada a países emergentes.
El Instituto Sueco de Investigación Ambiental IVL ha publicado un nuevo estudio que analiza el recorrido de las prendas de segunda mano donadas en el país escandinavo y su impacto desde una perspectiva de economía circular.

¿A dónde van las donaciones de ropa de segunda mano que hacemos desde Europa? El informe ‘De la Recogida de Ropa Usada en Suecia a su Reutilización en Kenia‘ se encargó desde la organización de Humana Lituania para identificar el destino de estas donaciones de ropa de segunda mano y conocer si acaban en vertederos textiles; algo que múltiples entidades del sector se esfuerzan por evitar.
El principal objetivo de este análisis era conocer la dinámica del mercado de ropa de segunda mano en países como Kenia y evaluar las actividades económicas relacionadas con este fenómeno, así como la creación de empleo y efectos socioeconómicos. Una de las prioridades era definir si afecta al comercio local de ropa y textiles y a la situación y economía de sus habitantes.
El documento describe las distintas etapas por las que pasan estas prendas, incluyendo los procesos de clasificación en Lituania y Omán, hasta la importación y reventa en el mercado de ropa de segunda mano de Kenia.
Acusaciones de ‘dumping’ de los productores locales
Como resumen del informe, el IVL niega las voces críticas que equiparan la exportación de ropa de segunda mano a Kenia con el dumping, asegurando que este fenómeno «no está respaldado con pruebas«. Cabe recordar que el dumping consiste en introducir productos en un mercado extranjero y venderlos a un precio inferior al del mercado interno, suponiendo un perjuicio para los productores locales, al no poder competir con esos precios exageradamente bajos.
Kenia impone aranceles elevados a la importación de este tipo de ropa, denominada allí mitumba, término utilizado en África Oriental para referirse a las prendas de segunda mano. Esto dificulta económicamente la importación de textiles, si después acaban en vertederos. El informe también destaca los desafíos que enfrentan los recolectores de textiles debido a las nuevas regulaciones de residuos de la UE.

La separación obligatoria de textiles de los residuos domésticos en Suecia, que entró en vigor en enero de 2025, ya ha comenzado a aumentar los volúmenes, al tiempo que disminuye la proporción de textiles aptos para la reutilización. Este cambio está ejerciendo presiones financieras y operativas sobre los recolectores, que ya operan con márgenes de beneficio limitados.
Cristofer Ståhlgren, de la empresa de recogida de textiles usados Human Bridge, ha valorado esta situación. «Como recolectores de textiles, apoyamos una mejor gestión de los residuos. Las nuevas normativas están generando una presión logística y financiera sobre nuestras operaciones. Si nos tomamos en serio la circularidad, debemos proteger y fortalecer la infraestructura de reutilización existente».
El informe de IVL señala la importancia de contar con sistemas de recogida separados para la reutilización y el reciclaje a fin de mantener flujos de calidad para la reutilización.
Conclusiones clave del informe:
Entre las conclusiones del informe, IVL destaca las siguientes:
- Los sistemas de recogida diferenciados son necesarios para la reutilización y el reciclaje. La recogida obligatoria de textiles en Suecia ha dado lugar a un mayor número de textiles recogidos, pero también a un mayor número de artículos no aptos para la reutilización.
- Importancia de la clasificación y el control de calidad. En 2024, Humana Lituania clasificó aproximadamente 38.000 toneladas de textiles usados, el 76% de los cuales se destinó a la reutilización y el 16% al reciclaje.
- Creación de valor económico y social. El comercio de prendas de segunda mano fomenta las oportunidades de empleo, desde los puntos de recogida europeos hasta los comercios minoristas en sus países de destino, en este caso en Kenia.
- Falta de rentabilidad del vertido. Con los elevados impuestos de importación en Kenia, desechar textiles importados no debe ser económicamente viable.
- Apoyo a iniciativas humanitarias. La clasificación y la reventa de prendas de segunda mano en los países occidentales suelen apoyar obras benéficas y causas sociales en los emergentes.
Pese a las ventajas que el informe parece señalar de estos envíos de ropa desechada de segunda mano a países emergentes, el estudio sueco no parece estar teniendo en cuenta las implicaciones medioambientales que esto comporta. Tanto a nivel de envíos y emisiones de carbono resultantes del transporte, como la contaminación que generan si acaban en vertederos o, peor, incineradas.
Para más información: https://www.ivl.se/english/
Sigue leyendo...
La entidad social Humana ha ampliado su tienda de ropa de...
La subida de precios y el afán de sostenibilidad han conseguido...
Cada vez son más los consumidores que se deciden a comprar...
