Un estudio del medio alemán Deutsche Welle con European Data Journalism Network ha analizado las promesas de sostenibilidad de 17 marcas europeas de moda, poniendo al sector contra las cuerdas: soloo cumplen el 50% de sus metas sostenibles. El estudio pone el foco en la opacidad del sector del lujo y en la necesidad de pasar de la autorregulación a leyes europeas vinculantes.

¿Hasta qué punto cumplen las marcas de moda sus compromisos sostenibles? En este aspecto se ha centrado un estudio de Deutsche Welle (DW) y la European Data Journalism Network (EDJNet), para analizar el cumplimento de las promesas de sostenibilidad en el sector de la moda.

Los gigantes de la moda europeo cumplieron solamente la mitad de sus objetivos de sostenibilidad, según el estudio de DW y EDJNet.

Para este análisis, evaluaron 468 compromisos de sostenibilidad planteados por 17 marcas europeas de moda, así como su posterior cumplimiento. Se refiere sobre todo a reducción de emisiones, uso de materiales más sostenibles, disminución del consumo energético y gestión de residuos.

Las marcas analizadas fueron Adidas, Armani, Chanel, Ferragamo, H&M, Hermès, Inditex, L’Oréal, LVMH, Mango, Moncler, Prada, Primark, Puma, OVS, Zalando y Zegna. Como puede verse se trata de marcas y empresas con perfiles muy distintos, especialmente en el caso de L’Oréal.

El estudio procede de una colaboración entre varios medios de comunicación de la Red Europea de Periodismo de Datos en el contexto de ChatEurope. DW ha liderado el proyecto, en el que también han colaborado El Orden Mundial, FACTA, The Journal Investigates y Voxeurop.

En todos los casos, los analistas tomaron contacto con las empresas mencionadas para obtener información. No todas contestaron. Los resultados del trabajo muestran que algunas han tomado medidas suficientes para cumplir -al menos, en parte- con sus compromisos. Otras, en cambio, están lejos de ello. Es necesario, por lo tanto, que sigan trabajando para que la moda sostenible se convierta en la norma.

Déficit de cumplimiento en el mercado masivo

De hecho, las marcas de moda cumplieron aproximadamente la mitad de sus objetivos de sostenibilidad dentro de la fecha comprometida. Por lo menos, uno de cada tres compromisos no se cumplió en absoluto.

Algunas empresas, como H&M, Adidas y Puma, comenzaron a elaborar informes de sostenibilidad a principios de la década de 2000, mientras que otras no lo hicieron hasta una década después. Zalando publicó su primera estrategia de sostenibilidad en 2015. Algunas marcas de lujo comenzaron a hacerlo incluso más tarde.

Precisamente el marketplace alemán fue la empresa que más incumplió sus compromisos. 10 de sus 17 objetivos siguen ​​sin cumplirse. Según sus propios informes, no alcanzó, por ejemplo, el objetivo de «generar el 25% de artículos con materiales más sostenibles para 2023«. En cambio, llegó solo al 10,5%. Un portavoz de la empresa declaró: «Reconocemos que no hemos cumplido algunos de nuestros objetivos de sostenibilidad. Esto se debe a que hemos adoptado estándares de sostenibilidad más estrictos».

Otras empresas formulan promesas de sostenibilidad bastante ambiguas. Los de Mango, Primark y OVS, por ejemplo, son muy imprecisos. La italiana confirmó que no había cumplido su objetivo de 2017 de «producir 3 millones de prendas con fibras de prendas recicladas por los consumidores para 2020«, pero no lo mencionó en sus informes públicos.

El silencio del lujo

Las ocho marcas de lujo incluidas en el análisis representan solo alrededor de un tercio del total de 235 objetivos declarados con plazos vencidos. H&M lideró esas marcas, con 49 compromisos declarados. Adidas fue la segunda, con 28. Llama también la atención que DW considere que esos dos son marcas de lujo. Bastantes de las restantes no respondieron a las preguntas de los expertos.

«Tradicionalmente, las empresas de lujo son muy discretas«, afirmó Rachel Kitchin, activista climática de la organización estadounidense Stand.earth.

Sin embargo, estas firmas no tienen las mismas restricciones de precios que podrían impedir que los minoristas del mercado masivo inviertan en la modernización de sus cadenas de suministro. Por ello, Kitchin señaló también que «las marcas de gama alta deberían ser sostenibles por defecto. Pero, si hacen algo, no se lo dicen a nadie. Sospechamos que se debe a que comparten muchos proveedores con marcas que no son de lujo, y no quieren que la gente lo sepa«.

Falta de concreción

La mitad de las 468 promesas de sostenibilidad incluidas en el análisis de DW están formuladas de forma bastante específica, incluyendo definiciones claras de lo que se debe lograr y para cuándo. Veamos un ejemplo: «Garantizar que al menos la mitad de todos los envases de plástico estén fabricados con material 100% reciclado para 2030«. En cambio, la otra mitad son a menudo indebidamente vagas.

Primark y Hermès, por ejemplo, presentan el mayor porcentaje de compromisos vagos o potencialmente ambiguos. En 2021, por ejemplo, Hermès prometió «reciclar todos los residuos del grupo procedentes de fabricantes textiles franceses para 2025«. Es una formulación que parece clara, pero difícil de entender por los consumidores.

La amigüedad de algunos compromisos implica que dejan demasiado margen a la interpretación. Hermès aseguró su compromiso en 2024 de «realizar al menos dos estudios al año con socios académicos sobre temas de biodiversidad hasta finales de 2026«. Esto deja mucho margen de interpretación en cuanto a quiénes considera socios académicos y cuáles son los temas de biodiversidad.

Cambio al algodón orgánico

La gran variedad de compromisos y definiciones utilizadas dificulta la comparación entre empresas. Esto afecta, por ejemplo, al algodón sostenible. El algodón es un cultivo que requiere mucha agua, un uso intensivo de pesticidas y fertilizantes, etc.

H&M, cuyos productos utilizan sobre todo algodón, dio sus primeros pasos hacia el uso de algodón orgánico hace más de dos décadas. Su compromiso inicial fue reducir su consumo a 20 toneladas para 2005. En 2020 seguró haber eliminado por completo el uso de algodón convencional.

Adidas y H&M fueron de las primeras grandes empresas europeas de moda en comprometerse con éxito a obtener todo su algodón de fuentes más sostenibles y en unirse a programas destinados a desarrollar estándares que expresen lo que significa «más sostenible«, como la Better Cotton Initiative (BCI).

La trampa del poliéster reciclado

Por otro lado, pocas marcas se han comprometido a eliminar -aunque sea gradualmente- su principal material: el plástico. Las fibras sintéticas representaron el 69% de la producción mundial de fibra en 2024, según el estudio anual de la organización Textile Exchange. Aunque muchas empresas prometen utilizar materiales más sostenibles, estos pueden incluir tejidos cuestionables como el poliéster reciclado.

«Casi todo el poliéster reciclado actual se fabrica a partir de botellas de plástico y no de ropa vieja«, afirmó Urska Trunk, de Chanding Markets. «Esa no es una solución sostenible. Ante la falta de tecnología disponible en el mercado que permita reciclar ropa vieja para crear ropa nueva, este tipo de promesas son poco más que una cortina de humo para que las empresas oculten su dependencia de materiales fósiles«.

Del ‘greenwashing’ al compromiso real

«Un problema importante es la falta de supervisión en el pasado«, consideró Trunk. «Esto ha sido una especie de Salvaje Oeste. Las marcas podían decir lo que querían decir, sin respaldarlo con pruebas«.

Con la mayor concienciación de los consumidores y con el progreso tecnológico, diversas organizaciones han comenzado a trabajar con las empresas para implementar estándares de sostenibilidad y supervisar sus compromisos voluntarios.

«La acción empresarial voluntaria es esencial«, afirmó Jules Lennon, director de estrategia de la Fundación Ellen MacArthur. «Pero nuestro trabajo ha demostrado que solo sirve hasta cierto punto. Debe reforzarse con medidas políticas vinculantes y ambiciosas«.

Primark se estrena en el uso de denim reciclado

Altibajos en la regulación europea

La Directiva sobre la Información Corporativa sobre la Sostenibilidad (CDSR) de la UE, que entró en vigor en 2024, exige a las empresas que informen sobre el uso de sus recursos, su impacto climático y sus planes de sostenibilidad en un formato estandarizado.

Si bien Adidas, LVMH, Hermès y otras empresas ya han preparado sus informes de 2024 de conformidad con esa directiva, la UE decidió a principios de 2025 posponer su implementación y eximir de sus requisitos a empresas medianas y pequeñas.

La Directiva sobre Declaraciones Verdes, otra legislación de la UE destinada a combatir el greenwashing, pende de un hilo tras la oposición del Partido Popular Europeo.

Urska Trunk declaró también que «las marcas han abandonado discretamente sus afirmaciones más engañosas. Los consumidores son más conscientes y exigen información precisa. Las empresas saben que podrían enfrentarse a consecuencias si no respaldan sus afirmaciones con pruebas«.

Stand.earth constató que este tipo de promesas ambiguas son habituales, según Kitchin. «La mayoría de las empresas han dado el primer paso de establecer un objetivo, pero en realidad se han detenido ahí. Existe un objetivo, pero no hay información sobre cómo lo alcanzarán. Consideramos que esto demuestra el poder del greenwashing‘».

Para más información: https://www.dw.com/en/

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