Trump sigue con su política de aranceles e impone restricciones al trabajo forzoso
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impone ahora aranceles del 10% y del 12,5% a 60 países por no combatir el trabajo forzoso en sus importaciones. Esta nueva medida busca seguir presionando a sus socios comerciales y proteger la industria estadounidense.
Los nuevos aranceles impuestos por EE.UU. en sus importaciones, del 10% y del 12,5% a 60 países, hacen referencia al trabajo forzoso en los países productivos, así como la falta de aplicación efectiva en su prohibición, según el presidente, Donald Trump.

La medida entró en vigor el 24 de julio y busca corregir lo que Washington considera «una violación de derechos humanos y una distorsión del comercio internacional«, en palabras de Jamieson Geer, representante de comercio de EE.UU. a través de la USTR.
En un informe detallado, titulado Actos, Políticas y Prácticas de Diversas Economías Relacionadas con la Falta de Imposición y Aplicación Efectiva de la Prohibición de la Importación de Bienes Producidos con Trabajo Forzoso, la USTR concluyó que las políticas de estos países son “irrazonables” y obstaculizan el comercio estadounidense. Para Geer y el gobierno de Trump, esto justifica la aplicación de la Sección 301 de la Ley de Comercio. Según esta normativa, aquellos países que ya prohíben o se han comprometido a prohibir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso enfrentarán un arancel del 10%, mientras que el resto recibirá un recargo del 12,5%.
Greer, que ha asegurado que el presidente Trump reconoce que “décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso”, subrayó que esta medida busca presionar a socios comerciales para que adopten estándares más estrictos.
Mecanismo especial para el sector textil
Sin embargo, el USTR propone un mecanismo para algunos sectores especiales, como el textil, que permitiría la entrada a Estados Unidos de importaciones de prendas de vestir y textiles procedentes de determinados países con una tasa arancelaria reducida.
En la práctica, eso significa que las importaciones que entren dentro de esa cuota disfrutarían de un arancel reducido o incluso nulo, pese al nuevo recargo.
La cuantía de esa cuota no dependerá únicamente del volumen exportado a Estados Unidos, sino del volumen de algodón, hilados y otros productos textiles que ese país compre a Estados Unidos. Es decir, cuantas más materias primas estadounidenses adquieran las empresas textiles de esos países, mayor será el volumen de prendas que podrán exportar con un tratamiento arancelario preferente.
El objetivo de ese mecanismo es doble. Por un lado, impulsa las exportaciones estadounidenses de algodón, fibras, hilados y tejidos. Por otro, mantiene la confección en países aliados, pero utilizando una mayor proporción de componentes fabricados en Estados Unidos, reduciendo así la dependencia de China.
En cierto modo, recuerda al principio yarn-forward utilizado en algunos acuerdos de libre comercio. Aquí, sin embargo, no exige que toda la cadena sea estadounidense, sino que premia el consumo de materiales textiles de origen estadounidense.
El Consejo Nacional de Organizaciones Textiles (NCTO), sin embargo, ha señalado inmediatamente que este mecanismo ofrecerá una exención arancelaria para las importaciones de textiles y prendas de vestir procedentes de Bangladesh, Camboya, Indonesia y Malasia, en función de las importaciones de algodón y textiles estadounidenses de estos países. Asimismo, ha indicado que la administración no eximió de aranceles los consumos y la maquinaria textil que no estén disponibles en esos países. Estas exenciones son cruciales para relocalizar la cadena de suministro estadounidense, alejándola de países que no prohíben ni combaten eficazmente el trabajo forzoso, ha afirmado el NCTO.

Antecedentes de los nuevos aranceles
El 12 de marzo de 2026, y anticipándose a la inminente prohibición de los aranceles recíprocos anunciados por Trump en abril de 2025, el USTR inició 60 investigaciones relacionadas con esta omisión de la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso.
Según el USTR, 54 países no han logrado imponer ni hacer cumplir dicha prohibición. Entre ellos figuran países emergentes y desarrollados, como China, India, Brasil, Rusia, Turquía, Japón, Corea del Sur, Suiza, Noruega, Australia, Argentina, Israel y Taiwán.
Otras seis economías no han aplicado eficazmente esta prohibición: Canadá, Ecuador, la Unión Europea, Indonesia, México y Pakistán. Esta falta supone, según la administración Trump, una competencia desleal para los fabricantes estadounidenses.
Reacción cautelosa de la UE
La Comisión Europea ha recibido con cautela los nuevos aranceles de Trump. Su portavoz ha señalado, además, que espera que su aplicación se ajuste al acuerdo comercial alcanzado entre ambas partes hace un año.
El portavoz señaló que la UE espera que Washington siga respetando los términos del acuerdo alcanzado el pasado mes de julio en Turnberry, el complejo de golf del presidente estadounidense Donald Trump, situado en Escocia. En virtud de ese acuerdo, la Unión Europea se comprometió a eliminar los aranceles sobre las importaciones de bienes industriales estadounidenses, mientras que Estados Unidos fijó un gravamen del 15% para la mayoría de los productos europeos.
Para más información: https://ustr.gov/
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