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La patronal alemana del calzado critica en la GDS la invasión de productos de fuera de la UE


Philipp Urban, director general de la Federación Alemana de la Industria del Calzado, habló en la inauguración de la GDS de los problemas a los que se enfrenta el calzado europeo. «El viento de la competencia sopla con violencia y arreciará en el futuro», sentenció. El mercado se ha hecho transparente, la información instantánea y la descentralización de la producción más fácil. Pero los flujos de mercado no son iguales para todos. Por ejemplo, Philipp Urban pidió a la Unión Europea que no apruebe con México un convenio sobre regulaciones de origen que «en su forma actual perjudica al sector».El tema de fondo son las importaciones de calzado extraeuropeo sin poder dar una réplica por trabas al libre mercado. Durante el primer semestre de 1999 (últimos datos fiables) la importaciones de calzado extracomunitario aumentó un 8,7%, especialmente en calzado de piel. Es un calzado cuyo precio medio ha bajado un 3,8%. Las exportaciones chinasPor supuesto, China es la primera causa: de 487 millones de pares que han entrado en Europa, 148 llegan de China, cuyos precios han bajado un 13,3% y se ha especializado en material sintético/goma y material textil. Le siguen 96 millones de pares llegados de Vietnam, con la particularidad de que los vietnamitas han subido sus precios, sobre todo en piel, y aún así siguen creciendo. Indonesia se debilita, pero sus 30 millones de pares han calzado a muchos europeos.En la práctica, vemos que Portugal es el único país de la UE que ha aumentado su producción, y Austria, Suecia y Reino Unido son los únicos que no han visto bajar sus exportaciones en 1999. En general, la UE ha exportado un 16% menos que en 1998 (un 12% si miramos el valor). EEUU es nuestro mejor cliente (compró 45 millones de pares), seguido por Japón (6,3 millones). Rusia fue el gran pinchazo de 1999 (de casi 10 millones a tan sólo 2,5).Vistas las cosas, es lógico que Europa clame contra el proteccionismo, y la entrada de China en la OMC no le asusta, antes al contrario: «eso obligaría a China a observar los preceptos económicos de la OMC, descartar miramientos políticos y posibilitaría la competencia seria y leal».

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