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En Elche escasean las aparadoras


El secretario de la asociación, Pedro Méndez, explica que «aunque se organizan cursos de aparado, cada vez cuesta más completarlos. Las mujeres, si encuentran otra actividad que les resulte más interesante, deciden abandonar el aparado, mientras que los jóvenes no demuestran mucho interés. La alternativa sería pagar más este trabajo, pero eso sólo se podría hacer si te lo permite el mercado y no es fácil, ya que le crearía problemas económicos a las empresas», comenta. Pedro Méndez señala que ya existen empresas que tienen una sección de aparado fuera de la ciudad, en otras provincias o en países cercanos como Túnez y Marruecos. «Actualmente pueden haber entre veinte y treinta empresas en esta situación y en el futuro esto tiene visos de ir aumentando», explica. «Con el tiempo, hay que pensar, incluso, en importar mano de obra». Lo que más inquieta es que no hay apenas gente dispuesta ni a realizar los cursos de formación ocupacional. «El problema es complicado porque el aparado es algo básico y tiene que estar bien hecho, pero está claro que antes de perder mercado habrá que trasladarlo a otro sitio. Las grandes multinacionales trabajan así y el dinero se queda en el país de origen de la marca», asegura. Trasladarse es cosa de grandesPero trasladar el aparado u otra rama del calzado sólo es asequible para las empresas grandes. Por otro lado, Méndez indica que contratar a inmigrantes no significa que se les vaya a explotar o a pagar menos. «El aparado se paga a tanto el par y si se incorporan magrebíes, por ejemplo, no va a ser para pagarles por debajo del convenio». Por su parte, el director de la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC), Juan Carlos Soler, indicó que para una empresa «sólo será rentable trasladar fuera parte de su actividad cuando sea para hacer una producción en masa de un determinado modelo. Fuera puedes encontrar la mano de obra más barata, pero sin la cualificación de aquí. Luego están los gastos del transporte. Yo creo que no es tan bonito el panorama como lo pintan algunos», afirmó.

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